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sábado, 18 de agosto de 2018

Lavando la cara al baño: parte 2 (y nunca definitiva)

¡A pintar se ha dicho! Aprovechando que estamos de ocupas en la casita de la playa de mis padres, y siempre es más fácil pintar cuando no estás, voy a enviar, con la inestimable colaboración de Mr. Big, literalmente a la mierda, al color verde de mis azulejos del baño y voy a dejarlo blanco, blanco y radiante como van las novias hacia el altar. Y esto va a ser mas un diario que un post porque lo retransmito a tiempo real:
  • día 1: Usamos la pintura Renov Baños que se supone que no necesita imprimación, pero me da igual porque yo lo valgo y le meto una capa yo solita a brocha (craso error, mejor rodillo) de base imprimación Todo Terreno que me deja el brazo muertooooo y me hace ganarme una cena y varios martinis. 

  • día 2: Primera capa con rodillo de espuma para azulejos y con brocha para recortar esquinas, bordes y rincones de la muerte como el del wc o el del mueble contra el pilar. Hacía falta David el gnomo para echarnos una manita porque Mr Big no cabe en los espacios pequeños. (por eso es Mr. Big) El resultado es prometedor... pero también es segura una tercera mano...no sé porque, pero me da en la nariz. 






  • día 3: Segunda capa. Esto es otra cosa, ya apenas se ve verde, pero se notan aún algunos brochazos, esos que tan finamente hice yo con la base. A ver cuando seca... Creo que tenemos tantas ganas de verlo acabado que esta tarde volvemos. Hay que dejar 5 horitas de secado entre capas por lo menos, pero como hemos madrugado nos da tiempo. ¡Sábado pintor, yuhuuuuuuu!
    ¿A qué queda bien la panorámica? parece enoooormeeee


  • día 3: Tercera capa.  Y espero que última, porque igual dan la noticia: pareja de Almazora hace rico al Leroy Merlín a base de capas de pintura... ya van por la capa cincuenta y dos y el baño ha reducido dos veces su tamañooooo 

  • día 4: El resultado fantástico, blanquito blanquitooo, y ahora falta retirar la cinta de pintor y cartones y poner el espejo, luz led y accesorios de baño. ¡Manos a la obra! Coge el taladro Mr Big que yo saco el metro. Formamos un tándem perfecto... (casi nos matamos midiendo pero el espejo de forma milagrosa está recto)











lunes, 13 de agosto de 2018

Lavando la cara al baño (parte 1)

Todo aquel que se precie de conocerme, sabe que me encantaría renovar mi casa entera en un abrir y cerrar de ojos. Por desgracia, también sabe que no tengo una visa oro para sacar la maza y empezar a arrancar azulejos y tirar paredes. Así que en realidad no puedo decir que estoy  reformando el baño de los niños porque sería demasiado optimista y entusiasta. De ahí el título del post. Le he lavado la cara y me he hecho ilusiones, pero me han quedado preciosas. 
Resumiendo: El baño de mis hijos, que es el de las visitas, era muy feo, de hace 15 años y ya no me gustaba especialmente cuando compramos el piso Mr. Big y yo. Pero claro, todo no se puede cambiar y la cocina y los armarios empotrados se llevaron por aquel entonces (ha llovido mucho) todo el presupuesto. Pongo foto aunque me resisto...
 
(aquí ya pusimos hace seis meses las estanterías de madera y un banco a juego, donde antes iba el bidé, con la idea de acabar de rematar este verano)
Entrar en el baño es una tortura china y si viene visita ya no os cuento... porque soy así de manías, que le voy a hacer. No me gustan los azulejos color verde caca, tiene una cenefa horrible y el mueblecito de melamina blanca deja mucho que desear. Así que me puse manos a la obra y a buscar por la red porque como siempre digo, antes de tirar mira google a ver lo que puedes arreglar... y ahora que está tan de moda lo diy, las páginas para restaurar, pintar o reciclar son infinitas. Me decidí a pintar el mueble con chalk paint, pintura a la tiza,  una pintura muy fácil porque se limpia con agua y jabón y no huele nada de nada. Ya hace mucho tiempo que estoy leyendo e investigando sobre esta pintura y sé que algún día acabaré pintando las puertas de toda la casa. ¡Lo he visto y queda precioso! Pero de momento tranquilita... con practicar con algo más pequeño suficiente. Como el suelo del baño es verde y verde se va a quedar, elegí una pintura verde pastel muy bonita. IMPORTANTE: Lijar con lija gruesa el mueble para eliminar la capa barnizada y poner una capa de imprimación Todo terreno porque la melamina es muy poco porosa y no queremos que después salte la pintura. Y después a pintar, pintar, pintar sin parar... mojar y extender y vuelta a empezar...
En total, dos capas con unas cuantas horas de secado entre una y otra y un ligero lijado entre capas con la lija extra fina y ya podemos poner la laca protectora de acabado. Yo he puesto dos capas por más seguridad porque en los baños hay humedad y calor. He pintado el mueble y también un espejo con marco de madera color cerezo que hace tiempo que estaba en el trastero. 



Tiradores nuevos para darle un aire más vintage ahora que parece de madera pintada y voilà!


SIGUIENTE PASO: azulejos fuera! y no pienso hacer obra, así que he comprado pintura especial para azulejos y específica para el baño. Además, para curarme en salud le he dado una capa de imprimación Todo terreno a toooooodos los azulejos que voy a pintar... y en ello estoy...ya me lo imagino todo blanquito y sin rastro de verde...
¡Estoy emocionada... pero de vacaciones, así que para que mis chicos no me asesinen me voy a coger unos días de descanso y ya si eso cojo la brocha la semana que viene. ¡A la playita se ha dicho! Hasta luego queridas literaut@s la segunda parte muy prontito.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Con las manos en la masa... renovando la cocina


Hola, hola, querid@s literautas... Ha llegado la hora de enseñaos el 'cómo se hizo' del lavado de cara de mi cocina ( y a fecha de hoy, todavía no he terminado del todo) Como os comenté en la entrada anterior, me ha poseído el espíritu de MacGiver, el manitas más famoso de la tele de los 80. Después de mejorar mi salón comedor, al que solo le falta una mano de pintura que le daremos en cuanto Mr. Big se lance (soy muy manitas pero con la pintura a gran escala me limito a mi papel de ayudante), me aventuré a cambiar la mesa y sillas de la cocina, que habían pasado tiempos mejores y que resultaban insuficientes para la familia de 4 tragones que somos. Mis pollitos han crecido y ahora el pollo y el gallito de corral necesitan una mesa más espaciosa. Siempre me había hecho ilusión una mesa redonda, pero cómo mi cocina es pequeña, me decía que no era para mí. Pero esta vez he dicho SÍ. ¿Para que quiero espacio en medio de la cocina? Ni que fuera a bailar  una sardana... Así que escogí mesa redonda en madera de pino teñida de negro y para hacer contraste, 4 sillas de pino de color blanco y cojines en gris oscuro. Todo de cierta cadena sueca que alimenta mi vena consumista. Todos los días tu chico no se levanta con alegría exclamando ¡Vámonos a Ikea Valencia! (Y mi Mr. Big menos) Así que aprovechando la visita, a la mesa y sillas se unieron unos trapos de cocina, un espartero y una monísima plantita.



  Tras la compra y posterior montaje tocaba visita a Leroy Merlín. Compramos un esmalte para azulejos en color negro antracita brillo y pintamos la cenefa. Sí, sí..., una típica cenefa con frutas de bodegón, que sin ser horripilante, a mí me parecía horrorosa. Cinta de pintor, un par de pasadas y un poco de pulso para perfeccionar los bordes y el resultado cada día que pasa me gusta más. La cenefa tiene un ligero relieve que destaca un montón con la capa monocolor en brillo y le da un toque entre vintage y moderno. Yo que sé cómo llamarlo, pero me gusta mucho el efecto. 
Primera capa




  Los muebles son de roble y hasta que no mueran no pienso cambiarlos que están muy bien. Pero me aburren soberanamente. Un día me atreveré a pintarlos con Chalk paint o pintura a la tiza, pero de momento me he conformado con hacer un experimento con vinilo blanco con dibujo de veta de madera. Como las puertas tienen marco con relieve he cubierto de vinilo  algunos centros y también frontales de cajones. Medir y cortar con paciencia es la clave. Para colocar el vinilo, sea el que sea, hay que pulverizar con agua (o agua jabonosa) la zona del mueble y también el vinilo. Luego hay que colocar con cuidado, pudiendo rectificar gracias al agua, y siempre ayudandonos de una espátula especial para vinilo, que no daña la superficie (no vale hacerlo con la regla como cuando forramos libros). Más vale cortar algún milímetro de más y luego corregir con un cúter. El efecto es alucinante. Es difícil de apreciar bien en la foto, pero el dibujo de la veta de madera hace que parezca pintura. El color blanco da luz a la cocina y estoy decidida a hacer todos los muebles. Ya os lo enseño en cuanto acabe. De momento queda así...
Puertas y cajones
 
Frontal de los especieros

El rodapié de color roble estaba muy estropeado de los productos de fregar el suelo, así que animada por el buen resultado del vinilo y lo fácil que es de colocar, compré vinilo de imitación acero inoxidable y cubrí todo el bajo de los muebles de cocina.


Por último, para darle un toque moderno y funcional, cubrí con vinilo de pizarra negra el lateral de madera de roble del mueble en el que queda encastrado el frigorífico. Y mis hijos y yo nos hemos dedicado a decorar con rotulador blanco de tiza. Nos sirve para dejarnos notitas, escribir el menú y frases chulas. Ha quedado monísima.

mi pizarrita...


 Un aspecto renovado para mi cocina que completé cambiando los cuadros por otros más actuales de madera, colocando un par de ganchos adhesivos para colgar y un nuevo salero. Adiós al azul y marrón y bienvenidos blanco y negro. 

 



 Espero vuestros comentarios...y si os gusta compartid en vustras redes sociales...




Renovar mi casa...y no morir en el intento.

   Hola querid@s literautas. Bienvenid@s a bricomanía.  He descubierto una nueva faceta en mí: soy la fan número 1 del «hágalo usted mismo».Y es que cuando empiezo algo nuevo y descubro que me gusta...solo me para la falta de presupuesto.
Sé que no escribo desde hace tiempo en el blog, pero es que  he descubierto el bricolaje y me he convertido en una loca del martillo, la taladradora, el vinilo, el papel pintado y la decoración. Ni para leer tenía tiempo hasta que no han llegado las vacaciones.
Si no eres manitas, abstente de intentarlo...pero echa un vistazo que me ha costado esfuerzo y me hace ilu enseñarlo. Pero si tienes maña para las manualidades, de hacer disfraces para tus hijos a redecorar tu casa, solo hay un paso... Bueno, dos: tener ganas de aprender y de ver tutoriales en google.
En internet hay de todo y ahí empezó todo...
No sé si os pasará, pero para mí es súper importante la decoración y el orden de mi casa. Llamadlo feng sui, manías, pijería...o como queríais...pero necesito, para mi salud mental, mantener una estética en mi casa. Hace tiempo que sé que mi casa no es actual en cuanto a moda se refiere, pero no está el horno para bollos, ni el bolsillo para cambiar muebles. Además, la crisis y el percibir lo asquerosamente superficial que es este mundo, me ha hecho variar el prisma a través del cual miro. Hay muebles y objetos de decoración, que con un lavado de cara, pueden seguir haciendo su papel, e incluso convertirse en el centro de una habitación. ¡A reciclar se ha dicho!
Yo vivía en mi casa, pero no la vivía agusto, no se si me entendéis. Igual pensáis que estoy loca, pero desde que le he lavado la cara a la cocina hasta la limpio más contenta. 15 años en cuanto a modas y estilos, es lo que tienen. Y es peor que usar los muebles de la abuela. Porque al menos, si tienes muebles de hace 50 años son vintage...pero yo tengo muebles...un pelín trasnochadillos.
¿Pero...no eran modernos?...Me dice mi Mr Big (pero me deja hacer y me echa una mano en mis locuras). Claro, eran modernos en su día. Así que, convencida de que necesitaba darle una vuelta a mi casa para quererla un poquito más, (no me queda otra, a no ser que me toque la lotería),  me metí en internet a leer todo tipo de blogs de decoración, de manualidades, bricolaje... Buscando ideas y poniendo patas arriba el catálogo de IKEA.
La primavera la sangre altera, y empecé moviendo cuadros de sitio y cambiando las fundas de los cojines del sofá ¡¿Cómo no se me había ocurrido antes?! Pero si me canso en tres años de la camiseta de turno, como pretendo vestir mi casa durante 14 años igual. Es cómo si llevara el mismo corte de pelo desde los 18...¡qué horror! Así que cansada de la gama cromática de mi salón comedor decidí cambiarla por completo. Ni corta ni perezosa, compré unas fundas gris antracita para los sofás, cojines nuevos, y ¡ale! a mover decoración. De aquí a allí y de allí a aquí. 




  Además, coloqué una estantería de pared para delimitar una pequeña zona para el ordenador (mi territorio literauta), e hice una composición de fotos en blanco y negro que han quedado chulísimas y muy artísticas para ser fotos familiares. Si hasta repinté el lienzo colgado encima del sofá de tres plazas para que quedara bien con los nuevos colores. Del lila, berenjena y morados...pasamos al gris, blanco y negro, con toques de rojo para dar color. 
 
  
Me fui viniendo arriba (¡subidón, subidón!) y acabé comprando tela y tapizando las seis sillas y un par de silloncitos que tenía en otra habitación y que recoloqué en el salón. Cuidadín que soy un pelín peligrosa con la grapadora...


  
Presupuesto mínimo y me encantó el resultado, pero más me gustó la sensación de euforia al terminar. Me enganché al handmade. No lo puedo explicar pero iba cortando tela y dándole a la grapadora y no podía parar. Estaba en pleno subidón...

Es como una nueva droga de diseño. 
¡Tengo bricodependenciaaaaaa!

  Después del salón, en cuanto llegó el verano (disfruto de más tiempo libre porque trabajo menos horas), me lancé a por la cocina. Y aquí si hemos comprado sillas y mesa, porque nos hacía mucha falta cambiarlas. Pero además hemos hecho una pizarra gigante, cambiado un poco la imagen de los armarios y cuatro chorradas de textil...hasta a coser me he lanzado...pero esto os lo cuento en el próximo post...aunque os dejo una fotito del proceso para que vayáis haciendo boca... hasta otra querid@s literautas...
De compras

¡Fuera cenefa!


Pizarra nueva